Los olvidados
Nos situamos en Zaragoza, casco viejo. Calles estrechas, sin asfaltar. El viento levanta el polvo. Da la sensación de encontrarse uno en un pueblo. Sin embargo, no estamos a más de 200 metros del centro de la ciudad. Este casco del que hablo no es el casco que visitan los turistas, ni el que aparece en los documentales de la tele. Un inmigrante abre la puerta de su casa. Escaleras chirriantes, las paredes resquebrajadas, la oscuridad al fondo y los contadores de luz al alcance de la mano. Arriba, ventanucos sucios, cristales rotos y barandillas oxidadas. Se respira un aire asfixiado y contaminado de olores insalubres. Los nombres de estas calles nos revelan que años atrás aquí se concentraban los […]