Debemos gritar por la dignidad – por Rafael Pérez Ortolá
A veces es bueno gritar. Un buen grito expande los pulmones y seguro que suaviza las tensiones de esas almas tan atareadas en nuestros tiempos. ¿Alguno no gritó nunca? De forma evidente, las causas pueden ser muchísimas, un susto, un gol, una celebración u otros estímulos. Me interesa sobremanera el GRITO de la PECULIARIDAD. Una indudable sensación de frescor irradia cuando percibimos en las realidades (como pueden ser las hierbas más sutiles, los animales y tambien los homínidos) esa presencia irreductible de las diferencias que dan cuerpo a los vitalismos en que estamos inmersos. Luego se suele pasar al supuesto derecho a la dignidad, podemos llamarlo GRITO por la DIGNIDAD. Pero ahí solemos vocear en el desierto, confundimos los términos […]