Fundamentalistas agresivos – por Diego Mas
Apreciado señor director: Todos tenemos derecho a expresar nuestras opiniones, pero nadie, nadie, a imponerlas a los demás. Aunque quienes sostienen ideas insanas, antinaturales, anticuadas, tiendan una y mil veces a obligar por la fuerza a adoptarlas, ya que la misma irracionalidad de esas ideas les impide convencer a otros. El precio de la libertad es una perpetua vigilancia. Los síntomas son evidentes: El que emplea métodos fascistas, es fascista. Todos recordamos muy bien esa organización que, apoyándose en el fascismo español –como en el italiano- consiguió impedir a todos, con leyes y policías, el uso de anticonceptivos; poder fáctico que, cuando la democracia acabó con su opresión, apeló a una sublevación (in)civil a médicos, farmacéuticos etcétera para que reprimieran […]