La cuestión turca – por Edmundo Fayanás

Siempre que he hablado en mis artículos sobre Turquía, he recibido por un lado criticas y por otro alabanzas. Muchas veces cuestionan los argumentos que utilizó para rechazar el ingreso turco en la Unión Europea, basado en el llamado miedo al islamismo y me acaban preguntando ¿Puede un progresista oponerse al ingreso turco? Si, mi argumentación se basa en la concepción de Europa. Unos nos hablan de ampliaciones con la lógica expansiva de los mercados y otros de profundización con la intención de buscar en la integración la sintonía en los proyectos políticos supranacionales. Evidentemente soy partidario de ésta segunda concepción.

Europa no puede seguir ampliándose indefinidamente porque esto, supondría el fin de aquellos que vemos y defendemos una Europa política federal.

Europa debe delimitar sus fronteras de una forma definitiva. El modelo federal exige hasta donde debe ampliarse. Desde mi punto de vista, los criterios de “raíces europeas” y de “continuidad territorial” no deben ser fundamentales. Por ejemplo Rusia tiene ambos criterios y nunca entrará en la Unión Europea y nadie se lo plantea.

La mayoría europea tiene claro quién debe estar, Noruega, Islandia y Suiza y tras un largo proceso de adaptación todos los Balcanes salvo Turquía.

En estos momentos hay fuertes presiones neoliberales y estatalistas (Bush, Blair, Aznar, Berlusconi…) para que entre Turquía, todo ellos unido a amplios sectores de la progresía europea. Siento no ser políticamente correcto en el campo del progreso. Todos estos líderes sólo buscan una Europa del mercado basada en el neoliberalismo, la actual Constitución europea es su fruto.

Muchos me acusan de cierto tufillo contra el islamismo y como contraposición una defensa de las raíces cristianas. La penetración del islamismo (en sus distintas formas) en Europa me da igual. Uno que es laico hasta la médula y que luchó por una Europa federal y laica, me resulta sorprendente está critica. El islamismo no es la cuestión del rechazo sino que la mayoría de los ciudadanos de la Unión Europea no ven a los turcos europeos. En esa Europa federal entran los bosnios y los albaneses que también son musulmanes.

Es verdad que Turquía ha realizado esfuerzos importantes tanto en la modernización de su democracia como en su desarrollo económico y social. Aunque hoy aún está lejos de los parámetros políticos, sociales y económicos exigidos por la Unión Europea. No cabe duda que estos pueden ser logrados a medio plazo y entonces no hay excusas para su ingreso. Está bien, diría que muy bien el progreso turco, pero hay que decirles claramente que les apoyamos en esos avances y en su consolidación, pero debe decírseles que nunca entraran en Europa pero que queremos con ellos una relación privilegiada.

Los que apoyan el ingreso de los turcos argumentan que un rechazo de Europa puede suponer un retroceso en sus avances que son evidentes. Los que decimos NO a Turquía queremos apoyarles en el campo económico que es en definitiva lo que quieren los neoliberales y que sirva para consolidar sus avances económicos y sociales. Con los turcos como con Rusia, Marruecos o Israel pero fuera de su estructura política.

Es sorprendente que aquellos que defienden las raíces cristianas sean los que defienden la entrada de Turquía. Aquellos que no quieren una Europa fuerte y con un modelo social ejemplar son los que defienden la entrada de Turquía. El propio Bush con una gran desfachatez es el que recientemente ha defendido la entrada de Turquía. Bush sabe que Turquía es el germen de la caída de una Europa fuerte que es en lo que en definitiva busca. Si los norteamericanos están tan interesados con el futuro de Turquía que lo hagan el 53 Estado de la Unión. No tienen a Puerto Rico, Alaska y Hawai, ¿Por qué no Turquía? No es tan importante su desarrollo democrático y económico, pues que lo asuman ellos.

Muchas veces el progresismo me recuerda a “las hermanitas de la caridad”. La verdad es múltiple y yo creo que hay que defender el NO a Turquía. Me pregunto si mis años me estarán convirtiendo en un conservador, ¡Dios me libre! Pero aunque sea minoritario seguiré defendiendo mi libertad de pensamiento.

Si Turquía se convierte en candidato en diciembre, supondrá la ruptura definitiva del modelo político federal de Europa, para gran alegría de los Estados Unidos y de muchos de sus aliados europeos (Blair, Berlusconi, Aznar..).

Si esto sucede me replanteare esa Europa, pues será la constatación de la Europa de los mercaderes y del neoliberalismo, el individualismo, la insolidaridad y el fin del modelo social del bienestar.

Defendiendo el NO a la redacción actual de la Constitución europea tendré un motivo más para oponerme. Buscaremos otro proyecto europeo que encarne los valores democráticos, sociales y económicos justos diferentes a los actuales.

Edmundo Fayanás Escuer. Pamplona.
Redactor, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 20 Julio 2004.