El Cartero… y algo más – por Pablo Jiménez
El timbre rompió el silencio. “¿Quién será?”. Tal cuestión apenas llegaba a mi mente cuando, abrumado por la curiosidad y agitado por la impetuosa fogosidad del tierno infante, ya me había situado enfrente de la puerta. Con sobrehumano esfuerzo conseguía acceder a la mirilla de la puerta y, descubierta la figura del extraño forastero que se presentaba al otro lado, una grata sonrisa se dibujaba en mi cara para, instantes después, ser acompañada de un gran estruendo, que incapaz de ser contenido, salía gracias a la portentosa labor que se exigía de mis cuerdas vocales; “¡Mamá, es el cartero, el cartero!”. Ella, retirándome amorosamente detrás suyo, abría la puerta, y él, siempre afectuoso, como es natural en quien tiene conciencia […]