¿Sobran universitarios?
Hace unos días apareció en la sección de cartas al Director de un conocido rotativo una misiva en la que, con un estilo fresco e irónico, un treintañero mostraba su desencanto por sus perspectivas laborales una vez terminada su carrera universitaria. En la carta señalaba el hecho que le hubiera gustado ser cocinero, pero que su entorno le empujó a hacer una carrera universitaria. Ahora, con un título bajo el brazo, se veía sin un empleo estable y sin posibilidades de emanciparse a corto plazo, mientras que aquellos compañeros de escuela que fueron “malos estudiantes” disfrutaban de un buen empleo, y se habían podido casar y comprar un piso. Esta carta no es un caso anecdótico sino el reflejo de […]