Los Cuadernos de Cioran – por Carlos Noyola
Escribir es un acto de soledad. Uno se sienta frente a la página (hoy es más preciso decir frente a la pantalla), y se enfrenta a sí mismo. Pocas cosas son más fuertes: encontrarse con que el punto débil no está afuera, volverse crítico de las propias ideas. Pero si todo escribir es un someterse contra el mazo más duro, el nuestro, antes de mostrarlo, escribir sobre la vida diaria es dejar lo hecho sometido a ese mazo para siempre. La escritura sobre los ardites de nuestra cotidianidad es máxima libertad y esclavitud: libera de los cuidados sobre las costumbres correctas que hay que seguir, las posibles críticas de las que habrá que defenderse, pero ata a la verdad de […]