El discreto encanto de la antiglobalización
Aún está caliente el recuerdo de la última cumbre europea celebrada en Barcelona. Esta cumbre no pasará a los anales de la historia de la construcción europea por lo que se dijo dentro del salón de congresos, sino por lo que se dijo fuera. No todos los días se reunen algunos cientos de miles de personas para manifestarse, y menos para hacerlo en contra de los supuestos invitados. Independientemente del número final de manifestantes, lo cierto es que se trataba de una concentración excepcional. ¿Qué movió a cerca de un cuarto de millón de ciudadanos a expresar su malestar en una tarde donde todo invitaba a quedarse en casa? Evidentemente no todos compartían exactamente los mismos ideales: en una misma […]