Tzvetan Todorov en 1982 lanza un órdago. Mantiene que la conquista de América fue posible por un buen uso de la comunicación por parte de los españoles y por un problema de esto mismo por parte de los aztecas. Esta es la sugerente tesis de una historia que hará posible la dominación española y el sometimiento indígena. En La conquista de América, el problema del otro podemos llegar a entender como los misioneros sustituyen una cultura por otra, guardando antes registro de todo, mientras las enfermedades matan a casi toda la población y la explotación del hombre es la norma, donde el sacrificio de seres humanos se ha terminado, pero han llegado las matanzas. Un mundo que desapareció para dar paso a otro que se mantendrá 300 años y que después de la ruptura con España, dará como resultado la existencia de Latinoamérica.
Pero empecemos por el principio. Cristóbal Colón después de convencer a Isabel y Fernando para que apoyen su causa no mucho después de la toma de Granada, en un contexto de bloqueo de las rutas comerciales con Asia efectuado por el Imperio otomano, conduce en 1492 a la nao Santa María y las carabelas la Pinta y la Niña hacia el oeste para alcanzar el Asia oriental y demostrar de una forma efectiva que la Tierra era esférica, llegando a una isla del Caribe que llamó San Salvador. Sin embargo, como sabemos lo que encontró en sus diferentes viajes fue un nuevo continente al que bautizaron como las Indias, y luego, por un efecto editorial producido por Américo Vespucio y los impresores alsacianos, como América. La motivación de los españoles desde el primer momento fue la explotación económica, sobresaliendo en esta la obtención de oro y el uso de los indígenas como esclavos, parte de estos enviados por Colón a la Península como una curiosidad etnográfica. Sin embargo, pronto aparece algo más poderoso que todo esto, la conversión de los nativos indios al cristianismo que llevaron a cabo los misioneros. ¿Cómo podía ser compatible lo uno con lo otro? La polémica, entre la que destacó en favor de los indios el fraile dominico Antonio de Montesinos, se mantendrá durante mucho tiempo, pero lo bien cierto es que la evangelización, en cualquiera de sus expresiones, formará parte de ese mismo sistema de explotación. Entonces llegaron las enfermedades desconocidas para unos cuerpos no inmunizados. El contacto con los españoles hizo contraer a los indígenas la viruela, la gripe, el sarampión, el tifus, varias neumonías y otras infecciones. En menos de veinte años la población de las islas del Caribe de entre unos cuantos centenares de miles a un millón de personas se redujo a una décima parte. Más tarde en Tierra Firme sucedería lo mismo.
Hernán Cortés fue el hombre que, entre 1519 y 1521, con permiso de Bernal Díaz del Castillo, que, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, pone en valor el esfuerzo colectivo, conquistó Tenochtitlan y el resto del Imperio de azteca. Puede ser difícil de concebir que entre doscientos y cuatrocientos hombres derrotaran al Imperio de los mexicas compuesto por no menos de cien mil soldados, pero si a estos les sumamos el apoyo a los españoles de todos sus enemigos, entre los que sobresalen los tlaxcaltecas, lo podemos entender mejor. Todorov nos ofrece en su investigación algo no menos importante: mientras los aztecas se basan en la observación del mundo y en las predicciones de su rico sistema de creencias, los hombres de Cortés son gente práctica que se adaptan a las circunstancias. Por lo que se escribió a posteriori sobre estos sucesos los sacerdotes aztecas al saber de la presencia de los españoles rescataron del olvido una profecía sobre el regreso de uno de sus dioses llamado Quetzalcóatl, que es probable que su líder, Moctezuma, interpretara que no era otro que Hernán Cortés. La habilidad de los españoles en el uso de intérpretes, entre ellos una indígena llamada la Malinche, para comunicarse con los diferentes pueblos y el propio Moctezuma, que Cortés hace prisionero, cierran el cuadro. Ahí lo tenemos entonces, una cierta incapacidad por parte de los aztecas de interpretar los hechos del presente y una jugada maestra por parte los españoles.
Entonces llegó el momento de la civilización. Los aztecas habían ejercido su dominio sobre multitud de pueblos bajo un régimen de terror concienzudamente preparado, que para ojos de los más sensibles tenía su máxima expresión en los sacrificios humanos. Los españoles lo cambiaron todo, de ahora en adelante no se cometerían más sacrificios, pero frente al Requerimiento y una negativa de estos pueblos a la conversión al cristianismo, implantaran las matanzas. Esta es la cara menos amable de la evangelización que indisolublemente ligada a la conquista española mediante diferentes bulas papales, provoca una vez más duras críticas por parte de misioneros, como es el caso de Bartolomé de las Casas, que entre otros textos nos dejó Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Bartolomé de Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda entablaron La Polémica de Valladolid (1550–1551) en el que las tesis del primero en contra de la esclavitud de los indios se impusieron provocando una legislación favorable a los indígenas sobre el papel. Sin embargo, nada de esto impidió la explotación. Tanto de los indios como de los negros que ya estaban siendo capturados y enviados desde las profundidades de África al Nuevo Mundo. En realidad, Bartolomé de las Casas se oponía a la forma, pero no se opuso en ningún momento al fin último de la colonización. En cualquier caso, retengamos esto. Se imponía destruir una cultura anterior a la llegada de los españoles y la sustitución por la cristiana y española, ese fue el origen tanto de la castellanización como de la organización política, social y económica en las Indias. Los dioses y los ídolos eran falsos, o peor aún cosa del demonio, aunque el Santo Oficio prefirió no entrar al principio en la cuestión. Había que poner a las Indias a trabajar y esta explotación capitalista, con grandes minas de plata y plantaciones de todo tipo de productos alimenticios, se llevó a cabo antes de la revolución industrial y, por primera vez, con una concepción global del mundo desde el Galeón de Manila, hizo llegar a la Península una riqueza inconmensurable que cambió Europa de un plumazo.
Faltaba algo. Estos frailes que llegaron al Nuevo Mundo se sintieron atraídos por una cultura que estaba desapareciendo. De ahí que con el objetivo de entender mejor a estos pueblos y llevar a cabo una evangelización de una forma más fácil y efectiva se pusieron a estudiar sus historias. De ahí que, al ya mencionado Bartolomé de Las Casas, se le sumaran Diego Durán, Toribio de Benavente “Motolinía”, y Bernardino de Sahagún. Estos hombres tomaron informantes entre los notables indígenas y en algunos casos aprendieron sus lenguas como el náhuatl, que fue la principal lengua de los mexicas. Bernadino de Sahagún fue el responsable de legarnos El Códice Florentino, compuesto por doce libros que tratan sobre los dioses, rituales, astronomía, animales, plantas, medicina, sociedad, comercio, y por supuesto la conquista. Hubo otros casos como el del explorador Álvar Núñez Cabeza de Vaca que con otros compatriotas permaneció perdido durante siete años más allá de la Frontera Norte, entonces se vieron en la necesidad de convivir con los indios para sobrevivir, y esto además nos lo explica de su puño y letra en su obra Náufragos. Todorov mantiene que estos hombres por su conocimiento sobre los indígenas llegaron a estar entre dos mundos. Utiliza el término de mestizos en su dimensión cultural. Pero esta es una realidad, la del mestizaje, mucho más amplia y fue el resultado de la mezcla de los españoles con los indios que quedaban y también con los negros. Esto volvió a llenar el continente de almas y generó una nueva realidad cultural que no era enteramente española ni tampoco lo era de india o negra.
Latinoamérica o Hispanoamérica, Iberoamérica si incluimos el Brasil y Portugal, fue el resultado. Claudia Sheinbaum, y anteriormente Andrés Manuel López Obrador, exigen al Estado español que pida perdón por los crímenes de la conquista, mientras Isabel Díaz Ayuso eleva a héroe a Hernán Cortés. Diré lo más fácil, los crímenes de los conquistadores, incluidos los de Hernán Cortés, como hemos comprobado ya fueron denunciados por los frailes españoles durante la conquista y la colonización. Sin embargo, la denuncia de los líderes mexicanos obvia una cuestión importante, las élites políticas y económicas mexicanas, en buena medida tienen su origen en los criollos españoles, y por lo tanto, siguiendo su lógica, estas serían también directamente responsables, tanto de lo que sucedió durante el Virreinato de la Nueva España durante 300 años, como desde el momento en que se produjo la ruptura con España e hicieron posible el México impediente, hace 216 años. Parece que asistimos a una reedición de la Polémica de Valladolid en un momento en que existe una realidad diferente en ambas partes del Atlántico y una serie de problemáticas más acuciantes que ponernos a discutir por lo que se explica por sí solo. Siendo radicales desde esa postura, el problema no es Cortés sino la conquista y la colonización en sus términos amplios y absolutos, pero ese mundo que había antes con los mexicas y el resto de los pueblos ya no existe y el México de nuestros días es un producto de este mismo proceso histórico. Bartolomé de las Casas en su lecho de muerte deja un testamento en 1564 en el que formula una profecía, realmente una maldición, afirmando que Dios castigará a España por las riquezas que obtuvo con la destrucción de las Indias, responsabilizándonos a todos los españoles por lo que hicieron unos hombres hace mucho y en un contexto muy diferente. La historia de la América Colonial forma parte de la historia de España, como también, que duda cabe es parte de la historia de Latinoamérica. Sin embargo, yo no creo en una sucesión interminable de agravios, excusas, y revanchismos porque todo lo explicado aquí forma parte del pasado, en este caso un pasado compartido. La historia tal como yo la entiendo debería servir para entender el pasado, y tal como Tzvetan Todorov mantiene en su libro, servir como puente de comunicación entre pueblos diferentes, con la finalidad de vivir mejor en el presente. Esa es en mi opinión su utilidad.






Francesc Sánchez – Marlowe. Barcelona.
Redactor, El Inconformista Digital.
Incorporación – Redacción. Barcelona, 26 Septiembre 2026.