El Gran Israel y Palestina: dos historias, dos sueños que chocan – por Miguel Rodellar

Muro de las lamentaciones, Jerusalén - Miguel Rodellar

En este artículo, intentaré desgranar mi experiencia y los diferentes puntos de vista que conviven en el conflicto palestino-israelí. La primera vez que entré en Israel fue recientemente, tras los atentados terroristas del 7 de octubre. En ese momento, el país se encontraba aún conmocionado por los ataques; palabras como «represalia» y «unidad» resonaban con fuerza. La poderosa propaganda del gobierno de Israel se encargó de frenar cualquier acción o cuestionamiento que se situara fuera de la línea oficial. Se trató de idealizar a su presidente, Netanyahu, y, casi de inmediato después de los atentados, se comenzó a tejer la gran operación de expansión del país hebreo.

Durante semanas, asistimos, como prensa, a jornadas donde se nos mostraban vídeos y fotografías de los caídos en manos del grupo terrorista de Hamás, con el objetivo no de informar, sino de lavar la cara y manipular a los medios internacionales. Con el tiempo, esta estrategia adquirió fuerza, revelando que no era más que la antesala del gran plan que podría ser el objetivo del «Gran Israel».

Un año después, se empiezan a destapar todas las cartas y la narrativa que nos vendieron desde la poderosa propaganda israelí comienza a desmoronarse. El castillo de naipes construido sobre propaganda, manipulación y mentiras, mezcladas con algunas verdades, revela la verdadera cara del gobierno. Durante este tiempo, he estado recopilando entrevistas y puntos de vista de diversos protagonistas. En esta ocasión, presentaré los ejemplos de Roni, Marcos, y Bashid: un capitán de las FDI, un ciudadano judío de Israel y un ciudadano musulmán de Palestina. Cada uno de ellos relata su verdad, cada uno vive su propia realidad. En todo este entramado, cobra mucha fuerza el concepto del «Gran Israel» y sus implicaciones en el conflicto actual.

El 7 de octubre de 2023, se perpetraron los ataques terroristas más atroces en la historia contemporánea de Israel, resultando en más de 1.150 fallecidos y cientos de rehenes capturados; específicamente, 251 rehenes. Un año después, más de 50 de ellos siguen en cautiverio. La reacción del gobierno israelí fue inmediata, substancialmente marcada por un deseo de venganza y una estrategia de desplazamiento forzoso y ataque atroz contra la población que, en efecto, podría considerarse genocidio dado el contexto de usurpación de territorios del pueblo palestino. Este evento ha suscitado numerosas interrogantes acerca de cómo un país tan protegido pudo ser vulnerado por miles de activistas del ala armada de Hamas. Durante más de dos años, se había planeado este ataque en un territorio que contaba con una sólida protección militar por parte del Estado israelí. Desde Egipto, Turquía y otras naciones, se emitieron advertencias de una situación alarmante que estaba por desarrollarse.

De forma curiosa, el día del ataque, las bases militares más cercanas a la incursión de Hamás contaban con personal reducido; se habían otorgado permisos a muchos soldados, lo que alimenta la especulación y el escepticismo. ¿Por qué se concedió tal licencia cuando, en cualquier otro sábad, estas instalaciones operan con plena capacidad? A ello se suma la reciente confesión del primer ministro Netanyahu, quien admitió haber permitido la financiación y formación del grupo organizado Hamás a través de Qatar, en un intento de fomentar la división entre los palestinos. Cada día surgen más preguntas: ¿qué lazos existen entre el Gran Israel, Hamás, Qatar y Netanyahu? El concepto del Gran Israel no es nuevo; se fortalece al considerar el gran objetivo oculto del gobierno israelí desde su creación el 14 de mayo de 1948. David Ben-Gurion ya contemplaba este objetivo en su agenda paralela, El concepto de «Gran Israel» se refiere a la idea de un Estado judío que abarcaría territorios que históricamente han sido parte de la Tierra de Israel según las tradiciones religiosas y las expectativas sionistas. Este concepto incluye regiones como Judea y Samaria (Cisjordania) y, en algunas interpretaciones más extremas, partes de los territorios actuales de Egipto, Jordania y Siria. Surgió a raíz del sionismo y ha sido un tema de controversia en el contexto del conflicto israelí-palestino, ya que conlleva implicaciones significativas para el futuro de los palestinos y la solución del conflicto.

Aunque aún se discute si esto no son más que teorías de la conspiración, por los movimientos realizados por los protagonistas pueden superar la conspiración.

El futuro político de Netanyahu es incierto, pues enfrenta múltiples juicios por corrupción comprobada que permanecen paralizados por el estado de alarma por la situación bélica. En este contexto, tras nueve meses de crisis, un 29 de septiembre de 2024, en la cobertura de un ataque con cohetes que traspaso la Cúpula de Hierro y la Honda de David, lanzados por Hezbolá, en el norte de Israel, nos encontramos y establecemos una conversación amistosa con Roni Kaplan, capitán y portavoz para medios internacionales en español de las FDI. Kaplan ofrece una perspectiva sobre la situación que contrasta notablemente con la realidad imperante; sostiene que no se está cometiendo un genocidio, sino que se lleva a cabo una operación militar especial destinada a salvaguardar la seguridad tanto de israelíes como de palestinos. Paradójicamente, para él, la desaparición del pueblo palestino no es parte de su postura, argumentando que todos deberían ser considerados una sola comunidad bajo la bandera de Israel. Además, manifiesta su apoyo a las órdenes de investigación contra soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) sospechosos de violaciones a los derechos humanos.

Sin embargo, esta visión mantiene ciertas similitudes, pero también cierto distanciamiento de manera marcada a la de Marcos, en lo que nos cuenta un joven chileno de nacionalidad israelí, recepcionista del hotel donde descansamos. Al ser cuestionado esa misma noche por mi parte sobre las víctimas inocentes, incluidos niños y bebés, de los ataques llevados a cabo por las FDI, su respuesta fue sorprendentemente fría: «no los considero tales, son los potenciales futuros terroristas que amenazarán a mí pueblo». Cuando se le pregunta acerca de la posibilidad de una nación unificada entre palestinos e israelíes, sentencia: «no hay lugar a una nación de palestinos e israelíes, solo hay cabida para Israel». Cuestionar la solución de dos estados resulta incluso más incómodo para él. La visión de Marcos, aunque perturbadora, revela una mentalidad compartida por una parte considerable de la población judía. En contraparte, la semana pasada tuvo lugar una manifestación de retractores de Netanyahu con la premisa «no al genocidio en nuestro nombre», evidenciando que la disidencia también tiene voz en medio de la desolación.

El pensamiento de Marcos puede ser consecuente hasta cierto punto de una estrategia a largo plazo en beneficio del Gran Israel. Desde la instauración del Estado de Israel, hay una constante inculcación en la población, comenzando por la juventud, de que viven en un estado de peligro permanente, alimentando la idea de que todos les odian y sugiriendo la necesidad de disimular su nacionalidad cuando se encuentran fuera de Israel. Este clima de temor justifica acciones controladoras, no solo contra su propia población, sino también contra naciones ajenas, en su búsqueda de alcanzar el objetivo del Gran Israel. Que resumiendo representa la expansión en territorio en una región rica en minerales y sobre todo el zumo de dinosaurio, el petróleo. Poder, fuerza y seguridad para el pueblo hebreo.

En marcado contraste, un 4 de septiembre de 2024, En una cobertura informativa que captó nuestra atención y la del mundo entero, nos encontramos con Bashid, un testigo clave del ataque aéreo más brutal realizado hasta la fecha por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Tulkarem, Cisjordania. La situación en Tulkarem, como en muchas otras áreas de Palestina, está marcada por la tensión constante y la inseguridad. Cada ataque, cada respuesta a la violencia, no solo causa inmediato sufrimiento y pérdida de vidas, sino que también perpetúa un ciclo de odio y represalia que dificulta cualquier esperanza de paz duradera. Las imágenes de destrucción, las historias de pérdida y el dolor de las familias afectadas son un recordatorio escalofriante de la urgencia de buscar soluciones que vayan más allá de la fuerza militar. Este ataque ha dejado a la comunidad en estado de shock, con un saldo considerable de víctimas, 16 muertos según la autoridad Palestina, 12 según las FDI. Bashid compartió con nosotros sus experiencias y el impacto que este ataque ha tenido en la población local. Nos cuenta, «La explosión fue increíble. No solo se sintió desde aquí, la explosión se ha sentido en todo Cisjordania, la conmoción ha resonado en toda la región», comentó.

Bashid, ofrece su perspectiva sobre la situación. Aunque no apoya los ataques del 7 de octubre, tampoco los condena, argumentando que: «es la respuesta a las represalias brutales que los palestinos sufrimos desde que nuestra tierra fue vinculada al Reino Unido. Palestina ha sido ninguneada por todas las naciones, comenzando por nuestros vecinos árabes».

La vida en Palestina es extremadamente dura; las FDI tratan a los palestinos con un desprecio que evoca vívidas imágenes vividas en tiempos pasados, donde se reflejaban la miseria, hambruna y el maltrato. Esta experiencia no es ajena para mí, pues he sido testigo de la desesperanza y la opresión reinantes en los campos de refugiados.

Paradójicamente, a menudo anhelamos aquello que odiamos lo que nos es ajeno. Es como si el pueblo judío, en su búsqueda de venganza, dirigiera su furia contra el pueblo palestino, igualmente indefenso y carente de recursos para luchar por su supervivencia. La historia se repite, aunque con algunos protagonistas alterados y la incorporación de otros nuevos. Lo verdaderamente inquietante es cómo esta repetición modifica el papel de sus actores, invitándonos a reflexionar sobre el coste humano de estos sueños que, en lugar de complementarse, chocan de manera desgarradora.

Miguel Rodellar Aguilera. Madrid.
Colaborador, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 5 Junio 2025.