Una investigación histórica – por Francesc Sánchez

Rey Juan Carlos I en el Congreso de los Estados Unidos, 6 de junio de 1976 – Wikimedia Commons

Los historiadores en ocasiones tenemos el atrevimiento de llevar a cabo investigaciones sobre el pasado para ordenar alguna cuestión que ha quedado en una madeja de hilos que ha ido enmarañando el paso del tiempo, y que además desde una distancia prudencial cobra un nuevo significado. Esta investigación puede llevar un tiempo considerable y en múltiples ocasiones pareceremos aquellos que intentan adentrarse con una pequeña luz en la oscuridad de una gran cueva. Hace unos años tuve el propósito de iniciar una investigación histórica sobre el proceso político en España conocido como la Transición, tan sobrevalorado y al mismo tiempo tan cuestionado, queriendo además contextualizarlo con aquello que sucedía en el resto del mundo. Y esto además quise hacerlo utilizando fuentes periodísticas.

El tema elegido fue El proceso de la integración de España en la OTAN, y mi tesis es que este proceso forma parte de la Transición. Esto lo llevé a cabo a través de los artículos de el periódico El País, dando así respuesta a estas tres cuestiones, porque es un proceso político que se da durante este periodo histórico, forma parte del contexto internacional definido por la Guerra Fría, y además lo he trabajado a partir de un medio de comunicación. La justificación de este tema viene dada por la importancia que tuvo para este país el formar parte de las estructuras internacionales después de la Dictadura, tanto para abrirse al mundo como formar parte del mismo desde un sistema democrático. Tengo el convencimiento que la elección de iniciar y completar el proceso de integración de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, como lo fue también la integración en la Comunidad Económica Europea, transformó definitivamente este país.

La cronología que he establecido para mi investigación es la que va del 5 de mayo de 1976, cuando aparece el primer artículo en el periódico que hace referencia a esta cuestión, señalando que «para que España pueda integrarse en estas estructuras internacionales debe democratizarse», al 8 de junio de 1982, el momento en que se iza la bandera española en el Cuartel General de las Fuerzas Aliadas, quedando España incorporada a la Estructura Militar Integrada de la Alianza Atlántica. Mi fuente, como decía más arriba, ha sido el periódico El País, que publica su primer número el 4 de mayo de 1976, y lo justifico porque fue uno de los nuevos medios que surgieron muerto Franco, pero aún en los últimos meses de la dictadura, que se declaraba como independiente, pluralista, y comprometido con las libertades y la democratización. Y esto debemos entenderlo en una época en que sólo existía la televisión pública, evidentemente no existía Internet, y las cabeceras de los diferentes periódicos eran la fuente principal de información. El periódico El País sigue existiendo y la apertura que mostraba para que cualquiera pudiera consultar su hemeroteca online en Internet -lo digo en pasado porque desde hace unos meses existe una limitación de visualización de artículos gratuitamente- me ha facilitado mucho mi trabajo.

Estas fueron las hipotesis que me planteé desde el principio:

  1. La adhesión de España en la OTAN fue una nueva forma de mantener a largo plazo las bases estadounidenses en el territorio nacional una vez había desaparecido la Dictadura.
  2. El contexto internacional definido por la política de tensión entre los dos bloques y la conflictividad de la Guerra Fría explican tanto el establecimiento en España de las bases estadounidenses como la integración en la OTAN.
  3. La Guerra Fría tiene su reflejo político en el proceso de integración de España en la OTAN y este en las diferentes fuerzas políticas y sociales del país.
  4. El proceso de integración de España en la OTAN juega un papel tanto en la modernización y democratización de las fuerzas armadas como en su sujeción por parte del poder civil.
  5. El periódico el País es una fuente válida para conocer, analizar, y entender la relación entre la OTAN y España. De ahí que también mantengo que los medios de comunicación por cumplir el papel de mediadores entre la clase política y el resto de la sociedad formaron también parte del proceso de integración de España en la OTAN.
  6. Por todas las hipótesis anteriores la integración de España en la OTAN forma parte tanto en España del proceso político que entendemos por la Transición como en Europa y en el resto del mundo de la supremacía occidental.

Mi metodología ha sido relativamente sencilla pero intensa en trabajo. He seleccionado la etiqueta OTAN de la hemeroteca online y me he leído, vaciado, y clasificado un total de 2.140 artículos que hacían referencia a la Alianza Atlántica. De estos artículos ha salido un gráfico en el que puede verse el incremento de artículos en el momento en que el Gobierno de la UCD en 1980 declara públicamente su intención de incorporar a España en la OTAN. Luego he hecho una separación entre aquellos artículos que se referían a la relación entre la OTAN y España, y aquellos que hablaban en general de la Alianza Atlántica. De estos últimos he seleccionado aproximadamente unos 400, entre los que se encuentran tanto de carácter informativo como son noticias, crónicas y reportajes, y artículos de opinión como son editoriales, entrevistas y propiamente artículos de opinión, para articular un discurso cronológico del proceso político de la integración. Bajo la pregunta simple de si el artículo beneficiaba o perjudicaba a la integración he confeccionado nuevos gráficos año a año para ver situar momentos clave y la tendencia de los posicionamientos.

Todo tiene sus antecedentes y esta integración de España en la OTAN también los tuvo. España después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial quedó aislada en todos los sentidos porque Franco estuvo muy cerca del fascismo italiano y del nacionalsocialismo alemán. Sin embargo, en 1953, en un contexto de Guerra Fría, se produce un punto de encuentro del régimen con los Estados Unidos: Franco era descrito como el Centinela de Occidente y como un ferviente anticomunista por lo que bajo la Administración Eisenhower se sellan los Pactos de Madrid, que permiten la ubicación de cuatro bases militares americanas en territorio español. Sin entrar mucho más en esta cuestión, ya habrá tiempo, desde entonces ambos estados van renovando los acuerdos hasta la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975, momento en el que el Rey Juan Carlos I asume, por designación del dictador, la Jefatura del Estado bajo la presidencia de Carlos Arias Navarro. Sin embargo, los cambios no vendrán por parte de este hombre, si no de su substituto Adolfo Suárez, el que pondrá en marcha la Transición, y por lo que a nuestro tema más afecta firmará el Tratado de Amistad y Cooperación entre ambos estados: un tratado que tiene vigencia desde el 21 de septiembre de 1976, aún en dictadura hasta el 21 de septiembre de 1981, ya en plena democracia.

Los puntos fuertes del proceso político que he trabajado en mi investigación son el propio proceso político con sus posicionamientos por parte de los gobiernos y las fuerzas políticas, que rompen por primera vez el consenso de la Transición sobre un gran cuestión, y que por parte de la izquierda se hará notar en las calles con la campaña del No a la OTAN, que exigirá un referéndum consultivo para voz a todos los españoles, la percepción del proceso por parte de las Fuerzas Armadas, con especial incidencia tras el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, momento en que el gobierno de la UCD afirma que con esta integración «esto no volverá a ocurrir», el contexto internacional del que en un momento hablaremos, y el papel de los medios de comunicación, que por lo que respecta al periódico El País, siempre mantendrá el papel de altavoz de estos posicionamientos políticos y de todo aquello que suceda, ofreciendo al mismo tiempo su propia opinión en los editoriales.

En cuanto al contexto internacional entre 1976 y 1982 queda definido completamente por la Guerra Fría entre las dos superpotencias bajo los gobiernos en los Estados Unidos, primero Gerard Ford, luego Jimmy Carter, y finalmente por Ronald Reagan, y en la Unión Soviética bajo Leonid Brézhnev. La distensión ha quedado atrás. Durante estos años se producen una serie de conflictos en los que se enfrentan las dos superpotencias con enemigos interpuestos en terceros países o se cuestiona el poder de cada bloque: por orden cronológico, la Guerra Civil de Angola tras el abandono de los portugueses, que de rebote en la metrópoli eclosiona en la Revolución de los Claveles, la Guerra de Afganistán, que lleva al Ejército Rojo a acudir en auxilio del gobierno comunista de Kabul enfrentándose a los muyahidines apoyados los Estados Unidos, la Revolución Islámica en Irán que hace irrumpir con fuerza el islam político como nuevo actor en el escenario internacional, el Golpe de Estado en Turquía no denunciado en el bloque occidental, la Revuelta en Polonia apoyada políticamente por este mismo bloque occidental, con una advertencia hacia la Unión Soviética si decide intervenir militarmente, la Crisis de los Euromisiles que es el vivo ejemplo del pulso armamentístico entre las dos superpotencias en territorio europeo y que sacará a muchos ciudadanos a protestar a las calles, y el conflicto colonial de las Islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido, en el que la OTAN permanece al margen.

Todos estos conflictos indudablemente afectaron al proceso de integración de España en dos ámbitos, el militar propiamente dicho porque existían las bases militares que antes mencionábamos, desde las que los Estados Unidos movilizan sus tropas, y el político tensando más la cuestión en favor en contra de esta integración. Todo esto y mucho más es parte de mi investigación en la que abordo estas y otras cuestiones extensamente. En cuanto a las conclusiones, en las que doy una respuesta a mis hipotesis, me las voy a reservar. Tan solo diré que efectivamente el proceso de integración de España en la OTAN forma parte de la Transición, que aquello que sucedía en España no podía separarse del contexto internacional, y en definitiva, también al revés, el proceso político en España terminó también formando parte de la historia global, que en esos momentos estaba dominada por la Guerra Fría.

Esta línea de investigación abierta tiene su continuación natural con la subida al poder de los socialistas de Felipe González en 1982 hasta 1986, momento en que se lleva a cabo el prometido referéndum consultivo, con un cambio significativo del posicionamiento del PSOE bajo condiciones. Desde ese momento hasta el 2001 se abre una nueva etapa en la que una OTAN bajo el secretariado general del socialista Javier Solana decide bombardear Yugoslavia para poner fin al ciclo un ciclo de guerra civiles que llegó a provocar más de 50.000 muertes y más de un millón de desplazados. Tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 sobre Nueva York y Washington, los Estados Unidos invocaron por primera vez en Artículo V de la OTAN que dice que «cualquier ataque sobre un país miembro debe ser contestado por todos los demás miembros»: el bombardeo de Afganistán y el envío de la fuerza internacional ISAF comandada por la OTAN llevó por primera vez a la Alianza Atlántica fuera de su área de acción. Desde entonces la asunción por parte de la OTAN de las operaciones de castigo del Reino Unido y Francia contra el régimen de Muamar el Gadafi, en un contexto de transformación de la Primavera Árabe en una sucesión de guerras civiles, en la que llamativamente surgió la entidad del Estado Islámico en Siria e Iraq, la ascensión de Rusia de nuevo como superpotencia, el peso cada vez más importante de China en el mundo, la retirada relativa de la Administración de Donald Trump de Oriente Medio, y la elección de Joe Biden como nuevo presidente en los Estados Unidos, que puede volver a cambiar la política internacional en todas partes, son sin duda también excelentes derivaciones de esta línea de investigación.

Francesc Sánchez – Marlowe. Barcelona.
Redactor, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 2 Diciembre 2020.