Turca cuestión la: Europa – por Edmundo Fayanás

Se está decidiendo si Turquía entra en la Unión Europea. Parece que se le va a decir que SÍ, con condiciones y un plazo dilatado en el tiempo para su entrada.

Esta decisión resulta sorprendente porque Turquía actualmente no cumple ninguna de las condiciones que son imprescindibles y que están reguladas por el artículo 49 del tratado de la Unión.

Turquía con más de 900.000 Km2 será el Estado más extenso de la Unión y con una población de 70 millones, el más poblado superando a Alemania. Su renta significa el 20% de la Europa de los quince y muy alejada de la media de los veinticinco.

Turquía no es Europa, solamente el 5% de su territorio está en ella, ni su historia nada tiene que ver con Europa, ni culturalmente el mundo turco es homologable con la cultura europea. Estos hechos son objetivos y de difícil negación.

Siempre ha existido un enfrentamiento entre Rusia y Turquía que se vió agravado con el surgimiento de la Unión Soviética, haciendo que los turcos jugasen un papel fundamental en el desarrollo de la guerra fría. Estos siempre han sido un fiel aliado de Europa y Estados Unidos. Fue miembro fundador del Consejo de Europa y de la OTAN, se dice como argumentó a favor de su integración que nadie cuestionó entonces su carácter europeo. Muchos que defienden su integración en el UE ven en su entrada una manera de reconducir el actual proceso de enemistad que el Islam está generando respecto de Occidente.

Esta argumentación de los defensores de la integración en la UE es muy débil. Nuestra deuda histórica no debe significar su integración, pues será pagar un precio altísimo y tirar por la borda la posibilidad de que Europa se unifiqué un día políticamente. Los partidarios de una Europa económica como club de los ricos son los que quieren su integración pero con ello corremos el riesgo de no llegar a la Europa política y social, que es el temor de Estados Unidos y de algunos neoconservadores europeos como Aznar, Berlusconi etc., ninguno de estos es europeísta.

Entiendo como europeísta aquel que está convencido de que el mejor instrumento para construir un futuro en paz y progreso es la Europa política.

Nuestro apoyo y reconocimiento a los turcos pasaría por el establecimiento de un tratado especial de relación pero nunca por su integración. ¿Qué hace Estados Unidos por Turquía? Es claro, nada. Si tan interesados están en ellos, si tan importantes son, tiene muchas posibilidades para hacer, desde hacerlos un estado más de los Estados Unidos, realizar un tratado especial de relación y poniendo en práctica un nuevo plan Marshall, etc. sin embargo nada de esto hacen. Lo único que realizan es presionar para que se integren en Europa, injiriéndose en la política de la UE de una manera descarada y poco democrática. ¿Por qué tiene tanto interés en la integración turca? Saben los norteamericanos como sabemos todos, menos los “ingenuos de la Izquierda” que Turquía es la espoleta que dinamita el proyecto de una Europa política.

Si la justificación es moderar el islamismo a través de la integración en Europa, preparémonos porque con la misma argumentación vendrán Marruecos, Egipto, etc. muchos de ellos países aliados de Estados Unidos.

Si el razonamiento es que debemos colaborar en la consolidación del proceso democrático turco, este nos da muestras de la fragilidad del mismo y con más razón para que no entre, porque no cumple ningún requisito. Es evidente, que ha hecho progresos paro está muy alejado de los patrones mínimos exigibles, una cosa son las leyes para aparentar y otra la realidad, sirva como ejemplo el sistema judicial ruso de Putin, teóricamente perfecto y en la practica un desastre.

Si leemos el informe elaborado por la propia Unión Europea, dice “Turquía debe hacer más esfuerzos para erradicar la tortura y los malos tratos, la discriminación de la mujer sigue siendo uno de los grandes problemas. Periodistas que expresan opiniones no violentas siguen siendo perseguidos y defensores de los derechos humanos sufren un fuerte acoso judicial, los militares gozan de mucha autonomía y la corrupción es un problema muy grave”. En el 2003 hubo 5.800 detenciones contra la libertad de expresión. Se calcula que en veinticinco años emigraran a Europa más de cuatro millones de turcos. El número de exiliados políticos es de centenares cada año.

Después de esto, esta claro el NO a Turquía. En España, no hay debate porque tanto PSOE como PP están de acuerdo en su entrada, pero siguen sin explicar los pros y contras de tal integración. Somos unos pocos los que queremos debates, nos parece un tema importante que afecta a nuestro desarrollo. Pasa lo mismo con la Constitución europea que como coinciden con el Sí, no dan posibilidades de abrir el debate y contrastar opiniones.

Es importante que los ciudadanos tomemos conciencia de la importancia de estos temas en nuestra vida y que exijamos que sean discutidos por todos. Por ejemplo, sería interesante que hubiera un referéndum sobre la entrada de Turquía en Europa. En Francia lo va a ver ¿Por qué aquí no?

Edmundo Fayanás Escuer. Pamplona.
Redactor, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 20 Octubre 2004.