Más democracia – por Jesús Bartolomé

Hoy en día la democracia actual parece reducirse en la práctica a delegar cada cuatro años en unos profesionales de la política todas aquellas decisiones que afectan significativamente a la sociedad donde vivimos.

Pero los que así se denominan políticos (como si el resto no fuéramos capaces de tomar decisiones políticas, esto es que afecten a nuestra comunidad), que se reclaman representantes de nuestros intereses, una vez alcanzado el poder ignoran o desprecian nuestras opiniones políticas relativas a cada decisión concreta que toman (recuerden el autoritarismo del gobierno de Aznar despreciando a la inmensa mayoría de la sociedad española que dijo no a la guerra, representando el gobierno en esos momentos sólo a unos intereses minoritarios de una elite política y empresarial).

En este sentido, pido a todos una profunda reflexión sobre cómo el nazismo alcanzó en principio el gobierno a través de medios democráticos como las elecciones. El sistema liberal democrático puede considerarse un avance respecto a otros sistemas políticos, especialmente en el ámbito teórico (formulación de ideas como la libertad, la igualdad y la fraternidad, plasmadas en unos Derechos Humanos). No obstante, las leyes o normas que rigen nuestras sociedades se constituyen a partir de las decisiones de unos pocos y no por consenso social, existen aún privilegios para unos grupos sociales en detrimento de otros (desde la existencia del rey a la inexistencia de una igualdad económica)…

En estos tiempos defender una democracia radical asamblearia sin delegación de poder se constituye en una necesidad perentoria para frenar el ascenso de nuevos totalitarismos políticos, subordinados a los intereses de las grandes transnacionales.

Jesús Bartolomé Martín. Alcorcón, Madrid.

Cartas de los lectores.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 5 Marzo 2004.