El conflicto y la información – por Abdel-Wahab Almasiri

Presentamos un artículo del periódico Al Ittihad escrito por Abdel-Wahab Almasiri, pensador y escritor, en él nos hace un análisis de hasta que punto el conflicto palestino-israelí esta mediatizado, siendo ello una arma más en esta guerra a lo largo de los tiempos. La traducción la ha realizado Jamal Halawa, de El Inconformista Digital.

El conflicto y la información – por Abdel-Wahab Almasiri *

Muchos creen que el conflicto árabe-sionista, es un conflicto de la información, en primer grado, siendo este aspecto, una ilusión sin base. Es verdad que la información es importante, muy importante, pero su misión se limita, a trasladarle un mensaje al enemigo, y cuyo contenido es: “La resistencia continuará”, haciéndole ver a Sharon y a otros, que no podrán apagarla. Otra misión de la información, es la de dirigirse a la opinión pública internacional, para enseñarle la justicia de la causa árabe, y tratar de ganar la simpatía de sus pueblos, para que a su vez, presionen sobre sus respectivos gobiernos, en aras de cambiar sus posiciones actuales. Imaginar que los medios de comunicación, de por si solos, sin la acción de la resistencia, son capaces de modificar el equilibrio de fuerzas a nuestro favor, es un auto engaño. La resistencia ha de continuar, para que nos oiga todo el mundo y nos oiga, el público de nuestro enemigo.

Parece ser que la ilusión sobre los medios de comunicación, también se ha trasladado a los sionistas, después del empeoramiento de su imagen, ante la opinión publica occidental (60% en Europa y el 37% en EEUU, ven al estado sionista como la mayor amenaza para la paz en el mundo), invirtieron grandes cantidades de dinero en empresas de publicidad y relaciones públicas, para mejorarla. El periódico israelí Haartz, publicó el pasado 1 de junio un sondeo efectuado en EEUU, donde el 80% de los judíos jóvenes estadounidenses, no sienten tener ningún vínculo con el estado sionista, ni ninguna otra asociación judía, a pesar de definirse como judíos americanos, afirman sentir su identidad americana, por encima de la judía, refiriéndose a los israelíes como ellos y no nosotros, siendo la relación de esta generación con la fe judaica, muy débil, y haciendo inútil tratar de influir sobre ellos con textos del antiguo testamento, usando términos como la ”tierra prometida”, “la divina promesa” o “el pacto con Dios”.

Al tratar de explicar este fenómeno, los sionistas no intentan llegar a las raíces que lo causan, y es la de que Israel es, un estado colonialista que ocupa la tierra de otros, siendo la Intifada quien lo desenmascaró, ante la opinión pública occidental y ante los jóvenes judío-americanos. Pero ellos se limitan a ofrecer justificaciones, sin explicar por ejemplo, que esta generación, no presenció la etapa de la fundación del estado, cuando este era débil o que las organizaciones judías, fracasaron en su afán de comunicarse con las nuevas generaciones de los judíos jóvenes. Para salir de este traspié, nos ofrece el Sr. Frank Lutz, que es quien elaboró este estudio, varias sugerencias mediáticas, sin tocar el núcleo del tema. Exige a las organizaciones judías, parar sus costosas campañas publicitarias que se publican en “The New York Times”, abriendo el dialogo directamente con los judíos jóvenes, ¿Pero sobre que tema dialogar? ¿Qué pasará si los jóvenes mencionaran la brutalidad del ejército israelí, que ofrecen los medios de comunicación norteamericanos, a pesar de todos los intentos de los sionistas, para evitarlo? El Sr. Lutz no contesta a estas preguntas, sino sigue exigiendo dirigirse a los jóvenes culturalmente, contratando cantantes y actores cómicos que, afirman la vinculación de su identidad judía y estadounidense, acaso ¿No incrementará eso su pasotismo ante el estado sionista, profundizando en su identidad norteamericana?

Durante la Intifada de 1987, aparecieron anuncios parecidos cuando el catedrático de ciencias estratégicas, en la nueva escuela de investigaciones sociológicas de Nueva York, el Sr. David Pernbaum, escribió un artículo titulado: “En combate por la opinión pública norteamericana, recuerda el relato en no más de diez palabras” publicado en el “Jerusalem Post” el 21 de febrero de 1988, sugiriendo la resolución del problema israelí de manera mediática sin más y, vinculando a los intifadistas palestinos, con sus colegas en Beirut y Teherán, de modo que, forzará al norteamericano simple, a escoger entre “el oasis democrático” o “el terror árabe”. Pero puede aparecer un pequeño problema, y es que el americano simple, puede no aceptar la violencia, entonces sugiere el catedrático en ciencias estratégicas lo siguiente (trasladaré sus palabras literalmente): “Arrestar a los que tiran piedras, conducirles a tribunales militares locales, juzgarles con prontitud, meterles luego en autocares, echarles con sus neumáticos quemados y con sus piedras detrás de las fronteras. No ensuciéis vuestras manos, y si disponéis de algunos todo-terrenos, que podáis llenarlos con víctimas del terror de la OLP para acompañar a la comitiva, sería bueno, y si a ella siguen otros todo-terrenos, con mujeres-soldado israelíes guapas y cuyas edades no excedan de los 18 años, mejor que mejor.”

Es la solución antigua del “transfer”, redactada como si fuera un anuncio de perfume que utiliza el “sex appeal”. Si te echaras una sola gota de este mágico perfume, todas las hembras del mundo, se precipitarían sobre tu regazo. Se imagina que cuando el hombre occidental, viera el sollozo de las victimas de la lucha del pueblo palestino, acompañado de columnas de mujeres-soldado bellas, se olvidaría de los huesos de los palestinos, que está viendo fracturar a diario, por el ejercito israelí en la pantalla de su televisor.

Independientemente de ese artículo cuya característica es la frivolidad y la superficialidad, escribió el profesor de ciencias políticas y empresariales de la universidad hebrea el Sr. Yehercael Drour, un artículo titulado: “La imagen de Jeckel y Hayde”, publicado en el “Jerusalem Post” el 12 de abril de 1988, donde define el problema de la siguiente manera: “Israel se ubica en la frontera entre culturas políticas variopintas, que alcanzaron diferentes niveles de desarrollo. Por un lado, se encuentra el mundo occidental desarrollado, que alcanzó un grado de estabilidad relativa, después de una larga historia de colonialismo agresivo, y por otro lado, se ubica un oriente medio atrasado, que se caracteriza por su inestabilidad, las guerras y el fanatismo religioso. ¿Cómo podría Israel responder a las necesidades contradictorias, producto de su ubicación geográfica? Y ¿Cómo elaborar su imagen mediática? Occidente juzga a Israel según sus barómetros que, son inaplicables en su enfrentamiento contra los árabes, por que occidente, no requiere de tomar medidas represivas como las que utiliza Israel, ya que, tan solo se enfrenta a las protestas estudiantiles o minorías étnicas y/o ecologistas, pero la Intifada amenaza la propia existencia de Israel, por ello Israel ha de tomar medidas que chocan con los valores dominantes en occidente. ”Entonces sugiere el Sr. Drour, que la imagen de Israel fuera una mezcla, del Jeckel bueno y el Hayde malo. Pero la elaboración de esta imagen mezclada, es un asunto muy difícil, puesto que la imagen de Hayde, “es inaceptable en occidente, incluyendo a los judíos de todo el mundo,” según dice Drour, y añade: “Pero Israel ha de actuar de esta manera, asegurando la capacidad diabólica disponible en su interior.” Para que nadie se engañe por lo que quería decir el profesor, con el término capacidad diabólica, el mismo profesor lo define como, “mostrar la fuerza física,” lo que supone, volver a la antigua lucha Drawiniana, sin adornos, que es la lógica que utilizó occidente, en su invasión del tercer mundo esclavizando sus pueblos. Además, el escritor ve necesario, la adopción por parte de Israel, de unos barómetros de conducta, adecuados a situaciones diferentes a las se enfrentan en los países occidentales, lo que quiere decir, que occidente debe recordar una vez más, su antiguo y largo patrimonio represivo, y que la única y verdadera referencia de la represión sionista, es la del colonialismo occidental.

Sin embargo, el problema del Sr. Drour es que ve el conflicto en clave de ubicación, (la mente sionista, presa de su ubicación, teme al tiempo y a la historia, por eso, acaba suprimiéndolos). Entonces el problema es la ubicación, Israel ante las lentes de las cámaras, entre oriente y occidente, cuando en realidad, el problema es el ciclo de cualquier época, resumiéndolo en dos facetas:

Primera: El colonialismo sionista con asentamientos de facto, llegó tarde, cuando el colonialismo occidental se replegó con su política de asentamientos, que comenzó en el siglo XVI, finalizándose en el siglo XIX, lo que quiere decir, que la experiencia sionista en fundar asentamientos de facto, comenzó cuando occidente acababa de exterminar a quien exterminó, esclavizar a quien esclavizó, convirtiendo en inadmisibles para las naciones occidentales “civilizadas” tales prácticas. Es por eso, por lo que protesta el mundo occidental, cuando el colonialismo de asentamientos sionista recurre a prácticas de represión directas, claras y que son idénticas, a las que utilizaba el colonialismo occidental, en el pasado cercano, estas cosas pertenecen a épocas anteriores y no a la ubicación.

Segundo: Israel apareció como estado, en una etapa de revoluciones populares del tercer mundo contra el colonialismo, dentro del marco de los movimientos de liberación nacionales, lo que condujo al colonialismo tradicional a replegarse, apareciendo el neo-colonialismo. Este movimiento y por circunstancias concretas, retrasó su aparición en Palestina, hasta los años sesenta, y es que Palestina, es parte del mundo árabe, enfrentándose al fenómeno de asentamientos de facto en el siglo XX. Pero una vez los palestinos tomaron aire y comenzaron su lucha, llegaron a una de sus cimas, que es la Intifada, que hace tambalear la estabilidad política y económica de la entidad sionista.

Es el vacío del tiempo y no la ubicación, esa es la causa del problema de Israel en lo mediático, en lo moral y en lo político. Ninguna imagen mixta y bicefálica podría resolver este problema, puesto que, cada vez que los palestinos aumenten el tono de su Intifada, la fealdad de los israelíes se incrementa, así lo demostró la Intifada del Aqsa, convenciendo a la mayoría de los pueblos europeos, que Israel es la mayor amenaza para la paz en el mundo.

Artículo publicado en el periódico Al Ittihad de Emiratos Árabes Unidos, 7 Febrero 2004
* El Dr. Abdel-Wahab Almasiri es pensador y autor de la enciclopedia “El Sionismo”

Traducido por Jamal Halawa.
Colaborador, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 10 Febrero 2004.