El sindicalismo renace en un pueblo llamado Tomares – por Francesc Sánchez

A pocos kilómetros de Sevilla en el sur de la piel de toro, un pequeño pueblo llamado Tomares esta viviendo unas circunstancias que podríamos calificar de épicas en los tiempos en que vivimos. Seis trabajadores de la empresa encargada de la recogida de basuras, durante una huelga indefinida que lleva más de cien días, se han declarado en huelga de hambre.

Este conflicto laboral empezó ya hace largo tiempo, cuando en el mes de febrero de 2002, los trabajadores de recogida de basuras de la empresa Ferroser, en manos del grupo Ferrovial Servicios S.A., se declararon en huelga para exigir contratos indefinidos y mejoras laborales. Después de veinte días de huelga, CNT( Confederación Nacional del Trabajo) el sindicato con mayor numero de afiliados de entre los trabajadores, firma un acuerdo con la susodicha empresa en el cual se establece que se prorrogan los contratos de toda la plantilla de forma indefinida y, se aceptan las mejoras laborales. Un año después Ferroser incumple el acuerdo y los trabajadores empiezan su épica huelga.

Las reivindicaciones de los trabajadores son bien sencillas:
– La garantía de estabilidad laboral (cláusula de garantía laboral) que permita al trabajador objeto de un despido declarado improcedente exigir la readmisión.
– La conversión en indefinidos de los contratos precarios.
– La anulación de sanciones y expedientes disciplinarios habidos durante la huelga.
– El respeto del acuerdo del pasado 9 de marzo de 2002 en lo que se refiere a temas de jornada laboral, salarios y derechos sociales.
– La firma de un convenio de empresa en base al acuerdo del 9 de marzo de 2002 y del convenio del sector: queremos la equiparación en derechos con el personal laboral del Ayuntamiento.
– La garantía de que cualquier convenio de empresa tenga que ser aprobado por la asamblea de trabajadores.

Desde que empezó la huelga en las andanzas de los trabajadores en formas de protestas, diecisiete de ellos han sido despedidos por medidas disciplinarias. Los trabajadores durante todo este tiempo han interpuesto diversas demandas en los juzgados de lo social y penal, así como al defensor del pueblo de Andalucía y a Inspección de Trabajo. Una de ellas “la Vulneración libertad sindical y derecho de huelga” expedida a todos los organismos mencionados anteriormente, constando como demandados Ferrovial y el Ayuntamiento de Tomares.

Ferroser ha emprendido medidas disciplinarias contra los trabajadores, provocando diecisiete despidos, también -según fuentes sindicales- no ha respetado los servicios mínimos contratando a nuevos trabajadores para evitar así el impacto de la huelga en el pueblo, y provocar su fracaso.

En cuanto al otro demandodo, el Ayuntamiento de Tomares, los trabajadores manifiestan que la alcaldesa no se ha portado bien. Según dicen no solo no ha mediado entre Ferroser y los trabajadores, si no que ha tomado partido activamente al lado de Ferroser, para ello habría desplegado un amplio dispositivo policial para amedrentar a los trabajadores.

En la travesía del conflicto que es esta larga huelga, los trabajadores realizaron una marcha hacia Sevilla, y numerosos actos de protesta. En los actos de protesta tuvieron enfrentamientos con las fuerzas policiales, hechos que el Ayuntamiento ha tomado como arsenal mediático para intentar criminalizar a los trabajadores declarados en huelga.

Como introducíamos en este artículo, seis de los trabajadores se han declarado en huelga de hambre. La iglesia de la Magdalena de Sevilla, es el lugar donde estos hombres permanecen protestando de forma tan trágica, tomando el conflicto un carácter muy serio y preocupante, pues les va la vida en su protesta a menos que hayan signos de acercamiento por parte de la empresa.

No es algo nuevo que se cometan atropellos de tal calibre contra trabajadores en nuestro país, todos tenemos presente Sintel y su campamento, donde los trabajadores no fueron tratados bien por su sindicato CC.OO, o el conflicto –no tan diferente por el sector involucrado- de los basureros de Málaga del pasado año, o sin ir muy lejos, las nuevas medidas de Telefónica que pretenden suprimir más de 15.000 puestos de trabajo, y así hasta la saciedad. Quizás, la diferencia en este caso sea de nuevo la aparición de la entidad sindical, desaparecida lamentablemente en el combate del acomodamiento sindical en las ultimas décadas. Por ello Tomares es épico, porque es la esencia de lo que los sindicatos fueron y no debieron dejar de ser jamas: unas organizaciones sociales transformadoras donde los trabajadores se ayudan mutuamente para plantar cara a los opresores y explotadores.

Francesc Sánchez – Marlowe. Barcelona.
Redactor, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 26 Junio 2003.