“No tenemos dinero para pagar una consulta”. Ocho meses de crisis en el ISSS

El día 17 de Mayo se han cumplido ocho meses de conflictos por la problemática en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social; una crisis que, lejos de solucionarse, parece complicarse cada día más. Poco a poco los diferentes sectores de la sociedad salvadoreña se han ido implicando en una lucha contra el muro de la intransigencia y la indiferencia del presidente de la nación Francisco Flores.

Explicar esta crisis para quien no tenga conocimiento de lo que sucede es una tarea complicada, la problemática del ISSS viene directamente enraizada en la firma del TLC (Tratado de Libre Comercio) y en la política neoliberal del partido ARENA, empeñado en imponer unos intereses económicos a costa de vender el país y dejar sus principales valores en manos extranjeras. Primero fueron las privatizaciones de la electricidad y la telefonía. La amenaza de privatización del Seguro Social ha sido la gota que colma el vaso de una población con pocos recursos, y un alto índice de pobreza y de paro.

A pesar de que el presidente niega la intención de privatizar el seguro social, todos los hechos son indicativo de que sus intenciones son otras.

En el año 2000 se firman los acuerdos de salud; el gobierno se compromete a cumplirlos sobre la base de una reforma integral de la salud que garantice la equidad, la solidaridad, la eficiencia y la integralidad de los diferentes sectores. A partir de ese momento comienza una maniobra por la cual se hacen concesiones de servicios a empresas externas al seguro social y se va produciendo un desgaste de este servicio público, con pocos medios y trabas por parte del gobierno, que tratan de justificar la puesta de los servicios médicos en manos privadas.

El 17 de septiembre de 2002 comienza la respuesta social a las actividades privatizadoras. Alrededor de 700 médicos se ponen en huelga y se entregan los hospitales públicos como muestra del cese de actividades. Paralelo a la huelga se realizan movilizaciones en las que participan miles de personas (las marchas blancas).

La respuesta del gobierno es la indiferencia, el presidente Flores no está dispuesto a dialogar ni a ceder un milímetro. Por el contrario, se crea un “plan de contingencia” que en vez de garantizar los servicios y la atención a pacientes, empeora los servicios de salud. Se expulsa del ISSS a los médicos huelguistas, y los puestos se cubren con galenos que no tienen la especialización, la calidad de la atención médica desciende de un modo peligroso y los enfrentamientos son continuos.

El debate se desplaza hacia la constitucionalidad de las actuaciones del partido en el gobierno, y la población, cada vez más consciente de la situación exige soluciones y una garantía de no-privatización.

Entre tanto llegan las elecciones a la asamblea legislativa, y ARENA pierde la mayoría, lo que abre la posibilidad de que la oposición consiga avances en la crisis. Se redacta el Decreto 1207, decreto de garantía para los médicos expulsados, que contempla su readmisión, el pago de sus salarios y retomar las tareas en los hospitales. Como era de esperar el presidente veta el decreto y queda en manos de la cámara la superación del veto y la aprobación del decreto, pero el centro decide en ultimo momento “vender” sus votos y el veto no es superado. La decisión ahora queda en manos de la comisión de salud y medio ambiente, que debe dar una respuesta en un plazo máximo de ocho días.

Y mientras los decretos van y vienen como si se tratara de un partido de tenis, los médicos siguen sin trabajar y sin cobrar, las muertes por falta de una correcta atención médica ascienden a 50 personas, y la población pasa a posturas mas activas en el conflicto.

El sindicato médico ha tomado ya tres hospitales, las batallas campales entre sindicalistas y policía son cada vez mas frecuentes. La población ya no se conforma con escuchar y dar su opinión. Mientras los sindicatos anuncian que las acciones se van a ir recrudeciendo, la población se organiza; cada vez mas organizaciones se unen al MPR (Movimiento Popular de Resistencia 12 de Octubre), y se mantienen a la espera de ver cómo evolucionan los acontecimientos, anunciando movilizaciones y cierres de fronteras si no se da una solución a los problemas que están sufriendo por la crisis. De momento el presidente ha dicho que está dispuesto a negociar; eso sí, habrá que ver si una vez mas las “negociaciones” de Flores consisten en mantenerse en su postura sin ceder, y hacer libres interpretaciones de la constitución, como ha venido haciendo hasta ahora.

Una complicada situación con un fácil resumen por parte de la población: “el presidente debe permitir un sistema de salud reformado e integral, sin privatizaciones”, “ya no nos creemos las palabras del gobierno, solo buscan su beneficio y el de unos pocos que controlan el dinero”, “todos los planes del gobierno para privatizar el seguro social son un atentado contra nuestras vidas, los pobres no tenemos dinero para pagar una consulta, y eso debe saberlo el presidente”.

Febe.
Corresponsal en San Salvador. El Salvador
Equipo de redactores, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona. 20 Mayo 2003.