El Papa y la familia Aznar

Ayer 3 de Mayo llegó a Madrid Juan Pablo II, en el que es su quinto viaje a España. Alrededor de dos mil personas lo aclamaron, vitorearon, y le dieron la bienvenida.

Sin apenas movilidad, trasladándose en una tarima móvil y una vez que hubo saludado a los Reyes que lo esperaban a pie de avión, Juan Pablo II recorrió sobre ruedas la alfombra roja que lo separaba del asiento que había de ocupar para leer su discurso.

Allí entre los monarcas españoles, imploró para que en el mundo exista una paz fecunda, estable y duradera y elogió el progreso de España en “los valores auténticos y permanentes”.

Y la foto del día sin duda es la de la familia Aznar al completo agasajando o agasajándose, según se mire, por el Papa. Su Santidad recibió en la Nunciatura de Madrid al Presidente del Gobierno, su esposa, sus hijos, a la madre del Presidente, sus suegros, sus cuñados, sus sobrinos, una maravillosa reunión familiar, de la que el portavoz del Vaticano dijo “ha sido el encuentro del Papa con una familia católica española y eso resume todo”. Por lo visto la charla y las conversaciones giraron en torno a los valores de la familia.

No hubo palabras para la guerra de Irak, no hubo alusiones a los desastres de la guerra, ni a sus víctimas, ni al horror vivido, ni a la injusta invasión, ni a nada que pudiese molestar a nuestro Presidente.

Todos hemos leído y escuchado en los medios de comunicación no hace mucho tiempo, las palabras de su Santidad pidiendo la paz, declarándose contrario a esta guerra, y es por esto que me resulta bastante patético que no se haya mencionado, que no hubiese un recuerdo para todas las personas que la han sufrido. Entre tanto cántico, entre tantos rezos, entre el fervor y la histeria a veces más propios de un concierto de rock que de una visita del Papa, es triste que nadie levantase la voz a favor de las víctimas, de los niños, de las mujeres y hombres que han perdido la vida víctimas de bombas y sinrazón.

No hacía falta mucho, sólo unas palabras, un gesto, un tirón de orejas al hombre que desde España y desoyendo a más del 90% del país apoyó tal barbarie, porque la foto de la familia Aznar con su Santidad, todos tan felices y tan peinados y tan acicalados, me ha traído a la memoria esa foto que ya no podrá hacerse de tantas y tantas familias rotas por las bombas y por el horror de una guerra.

Olga Andrés. Pontevedra. 4 Mayo 2003