Verdades a medias sobre Irak – por Pedro Prieto

Aunque seguían las discusiones de galgos y podencos, los falsos debates sobre no-desarmes de uno, sobre si tiempos de días, meses, semanas o años para inspectores, sobre violaciones de paja en ojo ajeno de resoluciones de la ONU, de amenazas para amenazantes, de invasiones para democratizar y bombardeos para mejorar las condiciones del pueblo bombardeado, tuvieron que confesar, a regañadientes, que la guerra era por petróleo; tuvieron que dejar que algunos dijeran eso en la prensa. Y mintieron que era para “equilibrar el poder de Arabia Saudita”, dijeron que Irak era el segundo país en reservas de petróleo en todo el mundo, la única verdad, pero magnificaron sus reservas de 120 a 300 millardos de barriles.

Dijeron media verdad y se resistieron a decir la otra media verdad, la verdaderamente trágica. Era una guerra, si; por petróleo, si; pero desgraciadamente por la escasez mundial e irreversible de petróleo, por evitar quedarse sin él, no por controlar el mercado, ni los precios, ni los contratos, sino por controlar, militarmente, por supuesto, sus irreversiblemente menguantes existencias. Callaron que el planeta tardó seiscientos millones de años en formar dos billones de barriles bajo las entrañas de la Tierra y que en apenas ciento cincuenta años hemos quemado la mitad. Callaron que hay una ley inexorable de la explotación de un pozo petrolífero, de un campo, de un país y mundial, que indica que cuando una explotación llega más o menos a la mitad de sus reservas, su producción empieza a declinar hasta que se agota. Que esa producción sigue una curva de campana y que el punto alto de la campana señala el inexorable declive del pozo, o del campo, o del país…o del mundo. Callaron que EE UU está en franco declive de su producción, en la cuesta debajo de su propia campana nacional desde 1970, que ya ha quemado el 80% de sus reservas y que ni toda la tecnología ni las finanzas del mundo pueden hacer que mane petróleo bajo sus pies. Que Rusia y sus vecinos de la antigua URSS llegaron al cenit en 1987 y ya han consumido el 60% de sus existencias. Que Europa (en realidad Reino Unido y Noruega, únicos grandes productores) llegaron a su cenit en el 99 y ya cada año producen menos. Callaron, en fin, que el mundo tocará techo entre hoy mismo (si no lo ha tocado ya, según algunos expertos mundiales) y el 2010. Eso si, nos mienten que hay energía alternativa de sobra: eólica, solar e incluso de hidrógeno, pero se callan que producir una célula fotovoltáica requiere más energía que la que luego la célula entrega en toda su vida útil. Y que esa energía tiene que salir de la fósil que no existe. Se callan que algo parecido pasa con los generadores eólicos. Se callan que el hidrógeno no está libre en la naturaleza y que separarlo del oxígeno cuesta más energía que la que luego proporciona (Ley de la Termodinámica). Callaron que ya saben que no hay fuentes alternativas para sustituir los 26.000 millones de barriles que ahora quemamos cada año (que puesto en chorro, sería una tubería de 2 metros de diámetro expeliendo petróleo, si su viscosidad lo permitiese, a 140 Km/h las 24 horas del día, todos los días del año) y sobre todo, que no hay tiempo para cambiar un mundo, que se mueve enteramente con petróleo (95% del transporte mundial). Callaron que hacia el 2030 (y no importa si es hacia el 2050) la producción habrá bajado al 30% de la actual y que entonces habrá que repartir el 30% actual entre los 9.000 millones de personas que seremos entonces.

Callaron que cuando la invasión de Kuwait, se metieron todos los grandes, que siendo el 15% de la población humana, consumen ellos solitos el 60% del petróleo mundial, esperando pillar algo y repartirse los despojos oleaginosos del emirato, pero que el control militar de Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos fue final y exclusivamente estadounidense. Algún vocero ha llegado a admitir que estos países, junto con Irak e Irán, tiene el 65% de las menguantes reservas de petróleo del planeta, pero todos se han callado que el acelerado agotamiento de los demás, hará que entre el 2008 y el 2020, serán los únicos países con capacidad de exportar algo de petróleo en todo el mundo. Y se callaron que ahora Francia, Rusia y China se oponen a la invasión de EE UU en Irak, porque no quieren, pero sobre todo, porque NO PUEDEN quedarse fuera de este pastel, al margen de este menguante, último charco de petróleo. Se callan como malditos, todos ellos, los del bloque anglo-norteamericano-hispano y los del bloque franco-ruso-chino-germano, que prefieren resolver la escasez reduciendo adecuadamente la población humana (y empezando por los pobres y los que protestan por el expolio de sus recursos petroleros, cuya geografía se solapa cada vez más con la geografía del terror que nos imponen, antes que cambiar el modo de producción capitalista, con el que todos ellos están juramentados y proponer una reducción drástica y voluntaria de los niveles de consumo de los ricos, única vía pacífica hacia el futuro. Ya han tomado la decisión y mientras preparan una eliminación de seres vivos que dejará a la solución final de Hitler en pañales, nos entretienen con discusiones de galgos y podencos. Saben también que aunque eliminen a todos los pobres del mundo, solo dejarán libre un 25% del consumo actual de petróleo, ya que el 75% restante se lo están comiendo ellos solos, el 25% de los privilegiados. Y saben, por tanto, que eliminar a todos los pobres del mundo, por acción directa o por aislamiento y consiguiente consunción, solo retrasa su propio enfrentamiento. Por eso los poderosos se están enseñando los dientes como nunca antes, entre los escombros de una ONU que ya ha dejado de existir. Eso es lo que hay que denunciar y eso es lo que hay que contar.

Pedro Prieto Pérez. Madrid.

Cartas de los lectores.

Incorporación – Redacción. Barcelona. 8 Marzo 2003